Empecemos la casa por los cimientos

¿Tratar la moda como un concepto?. Según la RAE, la moda que define como aquel “Uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado país, con especialidad en los trajes, telas y adornos, principalmente los recién introducidos”. En cambio, quedarnos con un atributo lingüístico sería un error de aquel que se guía por patrones sin pararse a analizar la verdadera dimensión de aquello que le rodea.

En la actualidad a todos se nos presenta normal el hecho de tratar el concepto moda como directriz determinante en el carácter de nuestra sociedad, pero muy pocos se paran a pensar de donde surgió ésta, ni cuales fueron los motores que lograron ponerla en funcionamiento, y todo, sea de la índole que sea, comienza en algo y por algo.

Algunos consideran la moda como una actividad frívola y artificial, carente de importancia, propiedad caprichosa de la sociedad del bienestar en la que, gracias a Dios, nos encontramos. En cambio, lejos de esta postura, podemos decir orgullosos que la moda, hoy en día, se ha convertido en un arte más, y como uno más que es, cuenta con una historia y desarrollo propio.

Partiendo desde el principio, es obvio diferenciar entre el simple hecho de vestirse con la finalidad cubrir el cuerpo desnudo (cosa que ya hacían nuestros más antiguos antepasados), de la elección de la prenda en concreto que empleamos para ello, y que significado puede otorgar ésta a nuestra persona. La primera, hecho natural de la especie humana (la cual se distancia del comportamiento animal conforme evoluciona), se convierte en vana respecto a la segunda, gracias a la que podemos hablar de una historia de la moda y del surgimiento de un gran mercado, que ha dado forma a un elemento más de identidad, expresión, creación y comunicación de nuestro tiempo.

No siempre hubo una esfera dedicada a la apariencia estética del ser humano. Ya cuando el desarrollo permitió a éste despreocuparse en cierto grado de la labor de sobrevivir, y los valores y formas de vida se vieron asentadas y seguras, pudimos permitirnos el lujo de ocuparnos de cosas como estas. Tras la Revolución Industrial y el boom del sector textil (el cual se convirtió en un factor determinante de la actividad económica del momento), se encontró un pretexto para crear una disciplina entorno a algo a lo que tan poca importancia se le había dado hasta entonces. El nuevo carácter de la sociedad de clases permitió que, el hecho de que las élites emplearan un ropaje más rico o de mayor calidad para diferenciarse de la plebe, diera forma al embrión de lo que mucho después supondría un revolución. La oportunidad de regular la actividad laboral y contar con más formas alternativas de ocio, dio pie a que sociedad incorporara este nuevo concepto en su día a día, y se dedicara, si bien no a aplicarlo en su totalidad, a admirarlo y valorarlo. Así, los sastres dieron paso a los diseñadores, éstos a la necesidad de modelos que mostraran su trabajo al mundo, y esto otro a la necesidad de una serie de seguidores y consumidores que lucrarían la actividad de una profesión que se convertiría en algo envidiado por muchos y criticado por otros tantos.

La casa Worth, Mariano Fortuny, Cristobal Balenciaga o Cristian Dior, con París como escenario por excelencia, se convirtieron en los ingredientes de una gestación que se ha abierto paso, yendo de la mano del desarrollo histórico, hasta constituirse como un mundo propio, paralelo, en el que los límites de la imagen y la imaginación se han visto borrados por una creatividad infinita.

Si señores, la moda, pese a muchos, se ha convertido en una realidad, en una disciplina, en un trabajo, en una lucha continua de superación y en una esfera de posibles sueños, ilusiones y color, que logra ir más allá de la gris y simple realidad que muchos alcanzan a ver.

Para saber más sobre la historia de la moda (aun sabiendo que la historia es algo que pueda aburrir a muchos) desde aquí os recomiendo Modahistoria

Published in: on marzo 12, 2011 at 4:15 pm  Dejar un comentario  
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Siempre debe haber un primero

Blog… es admirable el peso que ha cobrado esta palabra a lo largo del tiempo. Y es que, hoy en día, un blog es mucho más que un espacio donde aquel que está al teclado expresa aquello que lleva dentro; es un forma plena y relevante de comunicación, un eslabón más en un proceso sumamente esencial en nuestro día a día, que forma parte de nuestra naturaleza misma. Y no, no voy a dedicar mi blog a analizar el desarrollo que han cobrado estás fuentes alternativas de información, ni a lo que significa y supone Internet en nuestras vidas actualmente, que si bien es un tema suficientemente relevante, no es el que me compete a mi, como mera estudiante universitaria. Solo creo, que antes de ensuciar este tipo de soporte con palabras que a muchos les puedan resultar vacías, corresponde dejar claro que la mera acción de poder expresar la opinión propia y poder transmitirla a un mundo ya globalizado en su práctica totalidad y sin encontrar frontera alguna, es un privilegio que muchos pocos consideran.

Esta es mi primera entrada. No creo que muchos lleguen a leerme, o quizás si. No tengo intención alguna de ponerme impedimentos ni tampoco metas. Pero mientras noto como las letras van apareciendo y ligándose en mi pantalla, siento que este simple hecho me hace sentir aquello que uno siente cuando comunica a los demás, deseando transmitirle pequeños fragmentos que puedan enriquecerle de cualquiera de las maneras posibles: la adrenalina de ser “periodista”.

El mundo es demasiado grande y complejo, y más para alguien que lleva delante la etiqueta de aficionado. Por ello es necesaria la elección, la decisión de tratar y jugar con aquello que más pueda fusionarse a nuestra persona, y que más nos mueva a querer llevar a cabo la acción de transmitir. Yo, otra vez yo, protagonista inevitable de este blog, he elegido. La moda es mi apuesta, la moda me llena, la moda me transmite y me lleva a querer transmitir. Por tanto esa será la esencia de lo que pueda tratar en este blog, con una gran dosis de ignorancia, alguna que otra digresión y mucha pero que mucha ilusión.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hasta la próxima se suele decir.

Published in: on marzo 10, 2011 at 10:59 am  Comments (1)  
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