Un luto color violeta

Ayer, 23 de marzo de 2011, nos dejaba la gran Elisabeth Taylor, considerada una de las 20 bellezas clásicas del mundo por la popular revista People, e incluso estimada por muchos como la mujer más atractiva del mundo.
Pese a que su profesión estuvo centrada en la actuación, en la que logró una fructífera y desenfrenada trayectoria, fue también, de forma inevitable, un icono de glamour y elegancia para el mundo de la moda.
Su espectacular apariencia se hizo presencia en numerosas portadas de conocidas revistas, muchas de ellas relacionadas con la moda, eclipsando a todo aquel que se prestara a mirarla.
Es imposible que ahora, que solo nos queda recordarla como algo que ya fue, nos la imaginemos sin su vestimenta impecable y sus joyas de colección (por las que sentía verdadera debilidad); una imagen esplendorosa que siempre acaparó todas las miradas.
Víctima de numerosas dolencias, nunca dio de lado la importancia de la imagen que ofrecía al mundo, por lo que, aún enferma, seguía dando lecciones de entereza y estilo.
Sus ojos de color violeta y su sonrisa de diamante se apagaron ayer, a sus 79 años de vida, que brillaron de fulgor hasta sus últimos momentos.
Fue reina más allá de su mítico papel de Cleopatra, pero no solamente en el mundo del cine, sino también en el mundo de la moda, que siempre la recordará como una diva eterna.
Hasta siempre, Elizabeth Rosemond “Liz” Taylor.

Published in: on marzo 24, 2011 at 2:47 pm  Dejar un comentario  
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La moda tiene pseudónimo de Coco

Aún hoy, resulta triste encontrarse con que la mayoría de las personas a las que preguntas qué saben de Coco Chanel te respondan con el nombre del famoso perfume, ese que siempre miran pero nunca compran. Por ello no podía dejar de dedicarle una humilde entrada a esta gran mujer, cuyo valor y rebeldía marcaron, pese a quien le pese, un antes y un después en el mundo de la moda.
Nació un 1883 en una comuna francesa, en tiempos en los que la figura y la moda femenina se anclaban aún en los exuberantes tiempos de la antigüedad. Huérfana de madre y abandonada por su padre, tomo el primer contacto con la costura remendando prendas en el paupérrimo orfanato al que se vio relegada junto a sus cinco hermanos; una infancia a contracorriente que no le impidió luchar con garras para vencer a su suerte y alcanzar el sueño que transformaría y guiaría las directrices de su intensa y longeva vida: ser diseñadora. Partidaria de las prendas más libres y sencillas, se apropió de los principios básicos de la elegancia masculina, y liberó a la mujer de sus ataduras, metafórica y literalmente hablando, otorgando a la figura femenina un toque de distinción y libertad al mismo tiempo.
Lo que en sus inicios fue su primer negocio, una tienda de sombreros en 1909, se convirtió en el embrión de una intensa carrera que avanzó a pasos agigantados, en la que fue capaz de crear uno de los imperios de moda más grandes del mundo, que todavía, 40 años después de su muerte, sigue marcando tendencia.
A ella le debemos muchas cosas, pero es ante todo un modelo de entereza y perseverancia a seguir, que defendió sin reparos el papel de la mujer en la sociedad, y su derecho a poder reinventarse una y otra vez, usando la moda como medio de expresión y símbolo de identidad.
Hace 40 años, en una triste y fría habitación del hotel Ritz de París, que hacía las veces de su hogar, murió a los 87 años una musa, que aún después de muerta, y quizás ahora más que nunca, sigue aportando una riqueza sin fin.
Gracias, querida Gabrielle Bonheur Chanel.

“Las mujeres necesitamos la belleza para que los hombres nos amen, y la estupidez para que nosotras amemos a los hombres.” Coco Chanel.

No queda más por decir.

Published in: on marzo 17, 2011 at 10:57 pm  Dejar un comentario  
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