Los iconos que se convirtieron en rana

El la moda, como en cualquier otra disciplina, o quizás aún más, siempre se tiene un referente a seguir, un modelo admirado e incluso envidiado, en el que nos basamos para construir nuestros propios gustos y nuestro propio estilo.
A lo largo de la historia de la moda se han tomado como iconos a grandes actrices, cantantes, modelos, celebrities de toda índole y rincón del mundo. Éstas, musas incondicionales de muchos de los diseñadores más prestigiosos y diosas inigualables para un sinfín de aficionadas a la moda, han marcado historia, no solamente por su profesión sino por su estilo, el cual se ha quedado grabado a fuego en las directrices de lo que hoy llamamos precisamente moda.
En cambio, como todo en esta vida, el carácter y significado del modelo a seguir a cambiado casi por completo, dando lugar a lo que hoy en día prima en muchos de los ámbitos de nuestra realidad: el morbo, el ridículo y la chabacanería. Y se puede comprobar que mis expresiones y mi punto de vista distan de ser exagerados si nos paramos a comparar a la grandes Marlene Dietrich o Audrey Hepburn con las revolucionarias y famosas Lady Gaga o Kate Moss. Hemos pasado a una era en la que el estilo se confunde con una originalidad que roza lo hortera. Las nuevas generaciones se guían ahora por las reglas que construyen la imagen de las actrices de Disney Chanel, sin pararse a cuestionarse lo que realmente es tener estilo y lo que es saber transmitirlo. La actitud cotidiana del “pueblo llano” es atender y admirar a lo que se les muestra, y lo que hoy en día se muestra en los poderosos “mass media” no es en un 90% moda sino mero espectáculo, que al fin y al cabo es lo que se pide.
Ante esto, solo nos queda rezar para que la cultura de la moda logre romper algún día estas estructuras ya ancladas en el momento actual, y mientras tanto seguir rememorando las clásicas figuras que han logrado hacer que la moda se rindiera a sus pies y las saludara, y aún las salude, quitándose el sombrero.

Published in: on marzo 23, 2011 at 10:47 pm  Dejar un comentario  
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La moda tiene pseudónimo de Coco

Aún hoy, resulta triste encontrarse con que la mayoría de las personas a las que preguntas qué saben de Coco Chanel te respondan con el nombre del famoso perfume, ese que siempre miran pero nunca compran. Por ello no podía dejar de dedicarle una humilde entrada a esta gran mujer, cuyo valor y rebeldía marcaron, pese a quien le pese, un antes y un después en el mundo de la moda.
Nació un 1883 en una comuna francesa, en tiempos en los que la figura y la moda femenina se anclaban aún en los exuberantes tiempos de la antigüedad. Huérfana de madre y abandonada por su padre, tomo el primer contacto con la costura remendando prendas en el paupérrimo orfanato al que se vio relegada junto a sus cinco hermanos; una infancia a contracorriente que no le impidió luchar con garras para vencer a su suerte y alcanzar el sueño que transformaría y guiaría las directrices de su intensa y longeva vida: ser diseñadora. Partidaria de las prendas más libres y sencillas, se apropió de los principios básicos de la elegancia masculina, y liberó a la mujer de sus ataduras, metafórica y literalmente hablando, otorgando a la figura femenina un toque de distinción y libertad al mismo tiempo.
Lo que en sus inicios fue su primer negocio, una tienda de sombreros en 1909, se convirtió en el embrión de una intensa carrera que avanzó a pasos agigantados, en la que fue capaz de crear uno de los imperios de moda más grandes del mundo, que todavía, 40 años después de su muerte, sigue marcando tendencia.
A ella le debemos muchas cosas, pero es ante todo un modelo de entereza y perseverancia a seguir, que defendió sin reparos el papel de la mujer en la sociedad, y su derecho a poder reinventarse una y otra vez, usando la moda como medio de expresión y símbolo de identidad.
Hace 40 años, en una triste y fría habitación del hotel Ritz de París, que hacía las veces de su hogar, murió a los 87 años una musa, que aún después de muerta, y quizás ahora más que nunca, sigue aportando una riqueza sin fin.
Gracias, querida Gabrielle Bonheur Chanel.

“Las mujeres necesitamos la belleza para que los hombres nos amen, y la estupidez para que nosotras amemos a los hombres.” Coco Chanel.

No queda más por decir.

Published in: on marzo 17, 2011 at 10:57 pm  Dejar un comentario  
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Empecemos la casa por los cimientos

¿Tratar la moda como un concepto?. Según la RAE, la moda que define como aquel “Uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado país, con especialidad en los trajes, telas y adornos, principalmente los recién introducidos”. En cambio, quedarnos con un atributo lingüístico sería un error de aquel que se guía por patrones sin pararse a analizar la verdadera dimensión de aquello que le rodea.

En la actualidad a todos se nos presenta normal el hecho de tratar el concepto moda como directriz determinante en el carácter de nuestra sociedad, pero muy pocos se paran a pensar de donde surgió ésta, ni cuales fueron los motores que lograron ponerla en funcionamiento, y todo, sea de la índole que sea, comienza en algo y por algo.

Algunos consideran la moda como una actividad frívola y artificial, carente de importancia, propiedad caprichosa de la sociedad del bienestar en la que, gracias a Dios, nos encontramos. En cambio, lejos de esta postura, podemos decir orgullosos que la moda, hoy en día, se ha convertido en un arte más, y como uno más que es, cuenta con una historia y desarrollo propio.

Partiendo desde el principio, es obvio diferenciar entre el simple hecho de vestirse con la finalidad cubrir el cuerpo desnudo (cosa que ya hacían nuestros más antiguos antepasados), de la elección de la prenda en concreto que empleamos para ello, y que significado puede otorgar ésta a nuestra persona. La primera, hecho natural de la especie humana (la cual se distancia del comportamiento animal conforme evoluciona), se convierte en vana respecto a la segunda, gracias a la que podemos hablar de una historia de la moda y del surgimiento de un gran mercado, que ha dado forma a un elemento más de identidad, expresión, creación y comunicación de nuestro tiempo.

No siempre hubo una esfera dedicada a la apariencia estética del ser humano. Ya cuando el desarrollo permitió a éste despreocuparse en cierto grado de la labor de sobrevivir, y los valores y formas de vida se vieron asentadas y seguras, pudimos permitirnos el lujo de ocuparnos de cosas como estas. Tras la Revolución Industrial y el boom del sector textil (el cual se convirtió en un factor determinante de la actividad económica del momento), se encontró un pretexto para crear una disciplina entorno a algo a lo que tan poca importancia se le había dado hasta entonces. El nuevo carácter de la sociedad de clases permitió que, el hecho de que las élites emplearan un ropaje más rico o de mayor calidad para diferenciarse de la plebe, diera forma al embrión de lo que mucho después supondría un revolución. La oportunidad de regular la actividad laboral y contar con más formas alternativas de ocio, dio pie a que sociedad incorporara este nuevo concepto en su día a día, y se dedicara, si bien no a aplicarlo en su totalidad, a admirarlo y valorarlo. Así, los sastres dieron paso a los diseñadores, éstos a la necesidad de modelos que mostraran su trabajo al mundo, y esto otro a la necesidad de una serie de seguidores y consumidores que lucrarían la actividad de una profesión que se convertiría en algo envidiado por muchos y criticado por otros tantos.

La casa Worth, Mariano Fortuny, Cristobal Balenciaga o Cristian Dior, con París como escenario por excelencia, se convirtieron en los ingredientes de una gestación que se ha abierto paso, yendo de la mano del desarrollo histórico, hasta constituirse como un mundo propio, paralelo, en el que los límites de la imagen y la imaginación se han visto borrados por una creatividad infinita.

Si señores, la moda, pese a muchos, se ha convertido en una realidad, en una disciplina, en un trabajo, en una lucha continua de superación y en una esfera de posibles sueños, ilusiones y color, que logra ir más allá de la gris y simple realidad que muchos alcanzan a ver.

Para saber más sobre la historia de la moda (aun sabiendo que la historia es algo que pueda aburrir a muchos) desde aquí os recomiendo Modahistoria

Published in: on marzo 12, 2011 at 4:15 pm  Dejar un comentario  
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