La moda tiene pseudónimo de Coco

Aún hoy, resulta triste encontrarse con que la mayoría de las personas a las que preguntas qué saben de Coco Chanel te respondan con el nombre del famoso perfume, ese que siempre miran pero nunca compran. Por ello no podía dejar de dedicarle una humilde entrada a esta gran mujer, cuyo valor y rebeldía marcaron, pese a quien le pese, un antes y un después en el mundo de la moda.
Nació un 1883 en una comuna francesa, en tiempos en los que la figura y la moda femenina se anclaban aún en los exuberantes tiempos de la antigüedad. Huérfana de madre y abandonada por su padre, tomo el primer contacto con la costura remendando prendas en el paupérrimo orfanato al que se vio relegada junto a sus cinco hermanos; una infancia a contracorriente que no le impidió luchar con garras para vencer a su suerte y alcanzar el sueño que transformaría y guiaría las directrices de su intensa y longeva vida: ser diseñadora. Partidaria de las prendas más libres y sencillas, se apropió de los principios básicos de la elegancia masculina, y liberó a la mujer de sus ataduras, metafórica y literalmente hablando, otorgando a la figura femenina un toque de distinción y libertad al mismo tiempo.
Lo que en sus inicios fue su primer negocio, una tienda de sombreros en 1909, se convirtió en el embrión de una intensa carrera que avanzó a pasos agigantados, en la que fue capaz de crear uno de los imperios de moda más grandes del mundo, que todavía, 40 años después de su muerte, sigue marcando tendencia.
A ella le debemos muchas cosas, pero es ante todo un modelo de entereza y perseverancia a seguir, que defendió sin reparos el papel de la mujer en la sociedad, y su derecho a poder reinventarse una y otra vez, usando la moda como medio de expresión y símbolo de identidad.
Hace 40 años, en una triste y fría habitación del hotel Ritz de París, que hacía las veces de su hogar, murió a los 87 años una musa, que aún después de muerta, y quizás ahora más que nunca, sigue aportando una riqueza sin fin.
Gracias, querida Gabrielle Bonheur Chanel.

“Las mujeres necesitamos la belleza para que los hombres nos amen, y la estupidez para que nosotras amemos a los hombres.” Coco Chanel.

No queda más por decir.

Published in: on marzo 17, 2011 at 10:57 pm  Dejar un comentario  
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La primavera, la moda altera

Las ansiadas y frenéticas para muchas rebajas de invierno han terminado definitivamente, por lo que las tendencias, siempre en continua ebullición se reinventan para dar la bienvenida a una primavera, que está ya a la vuelta de la esquina. Nuevas colecciones primavera-verano amenazan ya con acaparar nuestras miradas y son susceptibles de tomar nuestro armario como hábitat natural.
¿Lo que se lleva esta primavera? sí, era precisamente eso lo que todos estábamos esperando saber. Resulta complicado, al menos para mi, crear unas directrices, pues cada firma, casa, y diseñador supone una dimensión distinta, y apuesta de manera subjetiva por un tipo de tendencia. Aún así yo me atrevo a daos las 10 pautas que servirán como marco a la forma que tomará la vestimenta de los más cool en las próximas, calurosas y apetecibles estaciones que nos aguardan.

1) El estilo navy vuelve con más fuerza que nunca: Soltemos amarras y vayamos a alta mar con el estilo marinero que, de nuevo, vuelve a rayar y teñir de rojo y azul las prendas más clásicas y a la vez más divertidas de la temporada.

2) Los estampados más controvertidos se hacen notar: Las formas más abstractas y vanguardistas cubren amenazantes los tejidos, combinándose entre sí y sin dejar cabida alguna al espacio liso y sencillo.

3) Nuestras aliadas las flores siguen presentes: Los estampados florales siguen predominando esta temporada, esta vez con un marcado estilo boho.

4) La piel animal más salvaje: El leopardo y la cebra, en numerosos colores y combinaciones revolucionarias, regresan con fuerza, dando un toque atrevido y feroz a las nuevas prendas.

5) La pureza del blanco y la acidez del naranja: Estos son los dos colores por los que más se ha apostado esta primavera-verano 2011, tradición y virginidad por un lado, frente a la fluorescencia y vivacidad del otro.

6) Los 70 son nuestros: Los años 70 vuelven a inundarnos con su mítico estilo disco, y los pantalones acampanados y XXL como prenda estrella.

7) Nos ahogamos en un mar de rayas: Muchos son los diseñadores que han apostado por las rayas, sobre todo horizontales, en todas sus variantes, para aportar un efecto print básico a nuestro vestuario.

8 ) El oriente está próximo: La línea oriental está también presente en algunos diseñadores como Luis Vuitton, la cual impone su corte y la presencia de tonos malva, granate y negro, principalmente; prendas bajo las que nos podremos sentir como auténticas geishas del siglo XXI.

9) La antigua Grecia reclama sus orígenes: Los cortes desiguales, los tejidos vaporosos y los colores claros y uniformes nos llevan a tiempos de la antigüedad; prendas con las que todas podemos llegar a ser una Diosa griega.

10) Paz, amor y un vestido al vestidor: Los vestidos largos, con un marcado estilo hyppie, en sus más diversos estampados y formas, vuelven a convertirse en una pieza fundamental de la nueva temporada, con la que dar un toque ibicenco a nuestro fondo de armario.

Y ahora que ya lo sabes…¿a que esperas para ir haciendo tus elecciones e ir planeando una futura salida de shopping? La moda cambia al igual que la temperatura, y no nos podemos mostrar ajenos a ello.

Published in: on marzo 16, 2011 at 11:07 pm  Comments (2)  
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La alfombra más glamourosa del mundo

El domingo 27 de febrero se celebró la 83 edición de los Oscar en el ya emblemático teatro Kodak de Los Ángeles, uno de los mayores acontecimientos del mundo cultural y social de nuestro tiempo, y pese a que la gala de los Oscar a que ya haya pasado, no quería dejar de comentarlo aquí, pues su evidente importancia lo merece. Y es que, lo que en un principio se constituyó como un acontecimiento del mundo del cine por excelencia, se ha ido convirtiendo, poco a poco, también en una pasarela de moda por definición, en la que muchas veces importa más el como ir vestido que los premios que puedas recibir. He aquí una prueba más de que el valor de la apariencia prima cada vez más, en todo los ámbitos en los que podamos centrarnos, y es un factor que siempre cabe analizar.

Las prendas de la gala hollywoodiense se convierten siempre en auténticos iconos del panorama de la moda del momento. La lucha por ser la mejor vestida está siempre asegurada, aunque de manera implícita. La elegancia y el glamour son los elementos esenciales para obtener una aprobación por parte de los duros críticos que posteriormente analizan la imagen que dio cada cual en un acontecimiento de tal magnitud. Las estrellas se convierten por una noche en los maniquíes más caros de la historia, los cuales son rifados por los diseñadores más importantes del panorama, y se dictan así las directrices de la tendencia de alta costura del momento.

Este año, con Anne Hathaway a la cabeza (la cual se cambió de vestido hasta 7 veces y destacó por un espectacular vestido rojo palabra de honor, obra de Valentino) la fascinación ha estado servida, una vez más. Los vestidos largos han sido, de nuevo, una mayoría, así como los cortes palabra de honor, y los colores más preponderantes han sido el malva, el beige, el gris y el rojo pasión. Algunas de las celebrities apostaron por vestidos ceñidos que acentuaran sus curvas, acabando en un corte de tubo, mientras que otras optaron por el vestido tradicional, caído desde la cintura. Los escotes pronunciados y las transparencias no se hicieron notar, mientras que las espaldas descubiertas si lo hicieron más. Los complementos, si bien no jugaron un papel demasiado importante, otorgaron un toque más de distinción y estilo. ¿Las firmas más usadas? como es evidente las grandes firmas fueron las más presentes en la alfombra roja, Gucci, Dior, Yves Saint Lauren, Dolce and Gabbana o Givenchy, entre otras muchas se hicieron notar, tanto en las mujeres como los hombres.

Y como siempre es sabido, pese a que las comparaciones son odiosas y se puede decir que cada cual tiene su propio estilo y merece ser respetado (siempre y cuando no se convierta en algo molesto para los ojos), la clasificación entre mejores y peores vestidas (porque es evidente que son ellas las que más se hacen notar) se convierte en algo muy tentador. El premio a la originalidad se lo lleva Zoe Saldana, quién apostó con un elaborado vestido con degradados de la nueva colección de Givenchy, la elegancia se personificó con Scarlett Johansson, la cual apostó por el tradicional encaje, la cola y la espalda al descubierto, obra de Doce and Gabbana; por lo que sí, ellas son para mí, las mejores vestidas de los Oscar 2011.

Y como siempre hay que dar un toque amargo a todo buen dulce hay que hablar de aquella que destacó no precisamente por ser la mejor vestida. El galardón a la peor vestida de la gala se viene a casa con Penélope Cruz, la cual se presentó con un poco favorecedor vestido en tonos granates con lentejuelas de L’Wren Scott. Tiene la escusa de su reciente alumbramiento, pero ahí tenemos a la gran Natalie Portman, en avanzado estado de gestación y sin embargo impecable de arriba a abajo; Penélope, el glamour nunca fue tu fuerte, pero aún así, lograste decepcionarnos a todos.

Ahora solo queda esperar un año para volver a presenciar de nuevo este gran acontecimiento, y no me cabe duda de que las celebrities ya se han puesto manos a la obra en cuanto a la elección de su próxima “puesta de largo”.

Para saberlo todo acerca de la alfombra roja de los Oscar, recomiendo Moda para mujer, especial alfombra roja.

Y sí, ya me despido.

Published in: on marzo 14, 2011 at 6:55 pm  Dejar un comentario  
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Empecemos la casa por los cimientos

¿Tratar la moda como un concepto?. Según la RAE, la moda que define como aquel “Uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado país, con especialidad en los trajes, telas y adornos, principalmente los recién introducidos”. En cambio, quedarnos con un atributo lingüístico sería un error de aquel que se guía por patrones sin pararse a analizar la verdadera dimensión de aquello que le rodea.

En la actualidad a todos se nos presenta normal el hecho de tratar el concepto moda como directriz determinante en el carácter de nuestra sociedad, pero muy pocos se paran a pensar de donde surgió ésta, ni cuales fueron los motores que lograron ponerla en funcionamiento, y todo, sea de la índole que sea, comienza en algo y por algo.

Algunos consideran la moda como una actividad frívola y artificial, carente de importancia, propiedad caprichosa de la sociedad del bienestar en la que, gracias a Dios, nos encontramos. En cambio, lejos de esta postura, podemos decir orgullosos que la moda, hoy en día, se ha convertido en un arte más, y como uno más que es, cuenta con una historia y desarrollo propio.

Partiendo desde el principio, es obvio diferenciar entre el simple hecho de vestirse con la finalidad cubrir el cuerpo desnudo (cosa que ya hacían nuestros más antiguos antepasados), de la elección de la prenda en concreto que empleamos para ello, y que significado puede otorgar ésta a nuestra persona. La primera, hecho natural de la especie humana (la cual se distancia del comportamiento animal conforme evoluciona), se convierte en vana respecto a la segunda, gracias a la que podemos hablar de una historia de la moda y del surgimiento de un gran mercado, que ha dado forma a un elemento más de identidad, expresión, creación y comunicación de nuestro tiempo.

No siempre hubo una esfera dedicada a la apariencia estética del ser humano. Ya cuando el desarrollo permitió a éste despreocuparse en cierto grado de la labor de sobrevivir, y los valores y formas de vida se vieron asentadas y seguras, pudimos permitirnos el lujo de ocuparnos de cosas como estas. Tras la Revolución Industrial y el boom del sector textil (el cual se convirtió en un factor determinante de la actividad económica del momento), se encontró un pretexto para crear una disciplina entorno a algo a lo que tan poca importancia se le había dado hasta entonces. El nuevo carácter de la sociedad de clases permitió que, el hecho de que las élites emplearan un ropaje más rico o de mayor calidad para diferenciarse de la plebe, diera forma al embrión de lo que mucho después supondría un revolución. La oportunidad de regular la actividad laboral y contar con más formas alternativas de ocio, dio pie a que sociedad incorporara este nuevo concepto en su día a día, y se dedicara, si bien no a aplicarlo en su totalidad, a admirarlo y valorarlo. Así, los sastres dieron paso a los diseñadores, éstos a la necesidad de modelos que mostraran su trabajo al mundo, y esto otro a la necesidad de una serie de seguidores y consumidores que lucrarían la actividad de una profesión que se convertiría en algo envidiado por muchos y criticado por otros tantos.

La casa Worth, Mariano Fortuny, Cristobal Balenciaga o Cristian Dior, con París como escenario por excelencia, se convirtieron en los ingredientes de una gestación que se ha abierto paso, yendo de la mano del desarrollo histórico, hasta constituirse como un mundo propio, paralelo, en el que los límites de la imagen y la imaginación se han visto borrados por una creatividad infinita.

Si señores, la moda, pese a muchos, se ha convertido en una realidad, en una disciplina, en un trabajo, en una lucha continua de superación y en una esfera de posibles sueños, ilusiones y color, que logra ir más allá de la gris y simple realidad que muchos alcanzan a ver.

Para saber más sobre la historia de la moda (aun sabiendo que la historia es algo que pueda aburrir a muchos) desde aquí os recomiendo Modahistoria

Published in: on marzo 12, 2011 at 4:15 pm  Dejar un comentario  
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